Luis Alberto de Herrera (1873-1959) fue uno de los más grandes líderes de la historia del Partido Nacional y del Uruguay. Su legado político, intelectual y ético sigue siendo una referencia central en el nacionalismo uruguayo.
Como bastión del Herrerismo, defendió con firmeza la soberanía nacional, el nacionalismo económico, la descentralización del poder y junto a Carlos Roxlo, redactó el primer proyecto de legislación del trabajo (reducción horaria, indemnización por accidentes de trabajo, limitación del trabajo infantil, higiene de los talleres). Promovió la autonomía departamental, el fortalecimiento del agro y se opuso a la injerencia de capitales extranjeros en sectores estratégicos como la banca y los servicios públicos.
Herrera fue senador, diputado, candidato presidencial y Presidente del Consejo Nacional de Administración. Su liderazgo fue clave en la histórica victoria de 1958, cuando el Partido Nacional volvió al gobierno tras casi un siglo. Más allá de su rol político, también fue un destacado escritor, historiador y diplomático, dejando una importante obra sobre la historia y la identidad nacional.
Su legado sigue vivo a través de generaciones de dirigentes blancos, entre ellos su nieto, el expresidente Luis Alberto Lacalle, y su bisnieto, el reciente ex presidente Luis Lacalle Pou.
Herrera representa una visión de país soberano, productivo y profundamente nacionalista. Su pensamiento continúa guiando los principios y el accionar del Partido Nacional en el presente y hacia el futuro.