Del vientre libre en 1825 a la abolición total de la esclavitud

El 5 de setiembre de 1825, en la Florida, en el marco de las Leyes Fundamentales que dieron forma a la Cruzada Libertadora, se aprobó la Ley de Libertad de Vientres. A partir de ese día, todos los hijos de mujeres esclavas nacidos en territorio oriental serían libres, y se prohibió además el tráfico de esclavos. Fue una afirmación contundente de que la independencia no podía proclamarse sin avanzar en el camino de la libertad.

El Partido Nacional reconoce en esa fecha un primer hito en la construcción de la justicia y la dignidad para todos los orientales.

La continuidad con Oribe

Esa senda se consolidó bajo la presidencia de Manuel Oribe, quien el 16 de junio de 1837 promulgó la ley que declaraba “libres de hecho y de derecho” a todos los esclavos que pisaran suelo uruguayo. Además, sancionaba con dureza a los traficantes, reafirmando la voluntad de desterrar definitivamente la esclavitud de la Patria.

Este paso trascendental reflejó la permanente preocupación de los blancos por la libertad, entendida como principio rector de la vida nacional.

La culminación en 1846

El proceso iniciado en 1825 encontró su culminación el 16 de octubre de 1846, cuando el Gobierno del Cerrito, presidido por Oribe, aprobó la abolición general e irrestricta de la esclavitud en todo el país. Uruguay se convertía así en uno de los primeros países de la región en consagrar plenamente la libertad de todos los hombres y mujeres.

Custodios de la libertad

Del vientre libre en Florida en 1825, pasando por la ley antiesclavista de 1837, hasta la abolición total de 1846, el Partido Nacional ha custodiado siempre la libertad como esencia de la Patria. Esa tradición, que se enraíza en los orígenes mismos de nuestra nacionalidad, es la que seguimos honrando hoy, en el marco del Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia.

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