En una accidentada sesión del Senado, Michelini y Heber se cruzaron por Venezuela y los derechos humanos
LA REPUBLICA
En una accidentada sesión del Senado, Michelini y Heber se cruzaron por Venezuela y los derechos humanos
En el pretil mismo donde empieza y termina el reglamento que rige el funcionamiento de la cámara, sin que se votara una sesión extraordinaria pero gracias a lo que el senador del Partido Independiente Pablo Mieres llama "un buen manejo" del frenteamplista Ernesto Agazzi para que la oposición pudiera hacer sus descargos, el Senado se asomó ayer al debate sobre la situación de Venezuela. El desarrollo de la sesión, sin embargo, sorprendió a los senadores del Frente Amplio (FA), quienes durante la reunión de bancada del lunes habían acordado no prestar sus votos para iniciar una discusión que abre algunos flancos internos. Mieres, que hace algunas semanas había solicitado una sesión especial del Senado, reconoció a la diaria que "en ningún momento" se aprobó la realización de un debate sobre Venezuela: "Sin embargo, por la vía del reglamento, Agazzi lo aceptó. El Senado tiene que votar si quiere ingresar en la sesión extraordinaria. Hoy me dijeron: tenés 20 minutos porque sos el impulsor de esto. Pensé que Agazzi [presidente del cuerpo mientras el vicepresidente Raúl Sendic realiza una gira por los países árabes] iba a poner el tema a votación al principio.
Pero lo que hubo fue un buen manejo de la sesión para que todos habláramos". Con los senadores del oficialismo gesticulando hacia la presidencia de la cámara casi de forma permanente (algunas veces, incluso, haciéndole notar al senador del Movimiento de Participación Popular -MPP- que no seguía al pie de la letra lo resuelto la noche del lunes) y la oposición sumando discursos de barricada, todo se pareció a un gran malentendido.
"A todos nos sorprendió cómo se dio la sesión", confesó a la diaria el oficialista Leonardo de León. El final fue digno de una entrega de La pistola desnuda, aquella película en la que hasta los más mínimos detalles toman un rumbo accidentado: mientras Agazzi anunciaba que finalmente se votaría si habilitar o no una sesión extraordinaria, la socialista Daisy Tourné exclamaba desde su sillón: "¡Agazzi, dirigí, por favor!", los blancos hacían consultas reglamentarias y el colorado Pedro Bordaberry reclamaba fundamentar el voto. En medio del tumulto, el senador del MPP contaba manos a favor y en contra de habilitar la sesión.
El accidentado cierre motivó un pedido de disculpas de Agazzi a Bordaberry: "Perdón. Cometí un error. Ya levanté la sesión. No puedo echarme para atrás".
Antes, la oposición había hecho encendidos discursos sobre la situación política en Venezuela. El blanco Jorge Larrañaga, por ejemplo, habló de la "colosal amenaza", "confesión alevosa" y "desmesura" que implican los últimos dichos del presidente Nicolás Maduro sobre la posibilidad de encaminar "un gobierno cívico-militar" en el caso de que la oposición obtenga mayoría en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.
"Aquí no aplica el principio de no intervención", sostuvo. Javier García, otro nacionalista, comparó al gobierno de Venezuela con "una dictadura". En la primera de todas las intervenciones, Mieres había fundamentado lo que considera que es "un gobierno autoritario" en el rechazo al ingreso de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), la condena de casi 14 años al opositor Leopoldo López y lo que la Constitución de Venezuela llama "poder moral": tres jerarcas capaces de destituir autoridades al evaluar que cometieron faltas éticas y que, a pesar de que deben ser elegidos por dos tercios de la Asamblea Legislativa, el chavismo viene nombrando desde 2011 por mayoría simple.
Pero el epicentro de la tensión parlamentaria fue el cruce que protagonizaron el oficialista Rafael Michelini y el blanco Luis Alberto Heber. Disparó primero el presidente del Honorable Directorio: "Michelini ha hecho de su carrera política un compromiso por los derechos humanos, pero sobre Venezuela, disciplina partidaria. Y si uno está comprometido con los derechos humanos, no hay disciplina partidaria que valga". Las críticas de Heber apuntaban al hecho de que el Nuevo Espacio, sector al que pertenece Michelini, integre la Internacional Socialista junto al partido de Leopoldo López pero no haya alzado su voz durante el debate en el pleno. "A alguien que votó la Ley de Caducidad, qué quiere que le diga... Cuando hay golpes bajos, cuando se tocan cosas tan dolorosas y tan difíciles, tendrá usted que disculparme de que yo no pueda expresar con libertad lo que siento. Lo que yo sí sé es que desde hace tiempo no bailo con la música de los blancos [...] Sobre el tema derechos humanos, él no me va a enseñar a mí en una conducta que tengo de larga vida. Si él quiere seguir jugando con esas cosas, allá él", respondió Michelini.
Heber volvió a la carga. "El senador Michelini se calla. Hoy no está hablando. Hoy no vota. Hoy no dice nada". El senador nacionalista cuestionó "el silencio cómplice" de la izquierda uruguaya con Venezuela y se preguntó: "¿Hasta dónde va la disciplina partidaria? ¿Se transa, señor presidente, con principios, al punto tal que hoy hay silencio, mucho silencio en esta sala, procurando que pasen los minutos para que termine y se vote, de una vez por todas, para que quede esto en un episodio planteado por el senador Mieres, porque eso rompería la unidad del FA?". Previo pedido de permiso a la bancada, intervino la frenteamplista Constanza Moreira para defender lo que consideró una "doble legitimidad" que asiste a Maduro, "porque fue elegido y porque en Venezuela existe el referéndum revocatorio" para "sacarse de encima presidentes que no les gustan". Interrumpió Mieres, esta vez para anunciar la novedad de la dura carta en la que el secretario general de la OEA, el ex canciller uruguayo Luis Almagro, cuestionó la transparencia de las próximas elecciones en Venezuela, entre citas a José Batlle y Ordóñez y Bob Marley. "Nos acaban de informar, y sería bueno que la bancada de gobierno tomara nota antes de avanzar en esta cerrada negativa", embretó, antes de pedir un cuarto intermedio para reordenar el cuadro opositor y consensuar una moción de respaldo a los dichos de Almagro, integrante del MPP.
A la vuelta, leyó Javier García: "El Senado de la República hace suya y respalda la nota enviada por el secretario general de la OEA, nuestro compañero, digo, nuestro compatriota Luis Almagro, dirigida a la presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, cuestionando la falta de garantías y transparencia...".
Pero el Senado seguía sin resolver si dar o no el debate.
Después de dos horas de sesión sobre el pretil, Agazzi finalmente convocó a "votar si tratar el tema situación política de Venezuela": "Quien esté por la afirmativa, sírvase indicarlo". Resultado: 15 en 31.
O sea, no discutir sobre Venezuela después de dos horas de hablar de Venezuela. Y "se levanta la sesión".